Entendemos por “profesional de la voz”, cualquier individuo que utilice la voz como
herramienta y medio principal de su desempeño laboral (cantantes, actores,
locutores, oradores, vendedores,…) Pero es en los docentes donde debemos
enfatizar, puesto que el uso constante que necesitan de la voz hace necesaria una
preparación vocal, aprendizaje de estilo, ajuste ambiental y técnicas de prevención
(y rehabilitación en su caso).
ASPECTOS PREVENTIVOS:
La prevención comienza con el conocimiento del propio cuerpo tanto en condiciones
normales como patológicas. Las medidas de prevención deben adaptarse a cada
individuo. Tengamos en cuenta que, además de las diferencias existentes, en virtud
de la llamada susceptibilidad individual, el grado de riesgo varía según factores
como: el sexo, la edad, los años de experiencia docente, el nivel de enseñanza a
que pertenece e incluso la asignatura o especialidad que imparte. En este sentido,
presentan un mayor riesgo el profesorado de música, idiomas y educación física.
Al hablar de prevención podemos distinguir entre:
A. PREVENCIÓN PRIMARIA de la voz profesional incluye medidas en torno al
ambiente, a la persona y a la voz, además de otras con carácter organizativo.
Es para aquellos que no padecen trastorno de la voz alguno, pero que tienen
factores de riesgo.
En torno al medio ambiente:
- Evitar los ambientes cargados de humo, puesto que irritan y producen
sequedad en la mucosa.
- Observar los cambios climatológicos y estudiar el comportamiento del
órgano respiratorio ante tales cambios.
- Controlar los ambientes con aire acondicionado o con exceso de
calefacción.
- Humidificar el ambiente cuando haya calefacción, colocando un
recipiente de agua sobre el radiador.
- Cuidar las emanaciones de olores fuertes, productos de limpieza,
pinturas, etc
- Mejorar la acústica de los espacios cerrados en los centros de nueva
creación.
- Controlar y reducir el ruido ambiental en la medida de lo posible.
Atendiendo a la persona:
- No fumar. El tabaco es un agente nocivo para la mucosa de la laringe,
irritándola de tal forma que los pliegues vocales pierden movilidad, al
estar inflamada.
- No abusar de las bebidas alcohólicas, sobre todo antes de utilizar
intensamente la voz.
- Evitar los picantes en la alimentación
- Evitar las comidas copiosas si tras ella se va a hacer un uso profesional
de la voz. Realizar una alimentación equilibrada, que contenga
vitaminas A, B, E, D y C.
- No tomar bebidas excesivamente frías ni calientes. Habituarse a
bebidas naturales y templadas.
- Evitar los caramelos de menta. Son preferibles los cítricos o de
malvavisco.
- Hidratarse adecuadamente: beber agua con frecuencia.
- Mantener la cabeza y los pies secos para evitar los enfriamientos.
- Mantener un ritmo regular de sueño.
- No girar el cuello al hablar mientras se escribe en la pizarra.
- Pedir la colaboración de alumnado y de los compañeros de trabajo.
- Atender a los “signos y síntomas de alarma”.
En general la experiencia dicta que los docentes no atienden a los síntomas de
alarma (cansancio de la voz al finalizar la semana, cambios en el tono de voz,
sensación de quemazón, carraspeo) y que no dan importancia a infecciones que,
como la faringitis han aparecido con posibles alteraciones orgánicas. Aunque resulte
baladí, el profesional debe acudir al especialista ante un signo anómalo (ronquera
que no desaparece, afonía persistente, etc).
Las recomendaciones en torno a la voz se basan en contrarrestar el círculo vicioso
del sobreesfuerzo vocal, los factores desencadenantes y los factores favorecedores,
mencionados en el apartado de fisiopatología. De este modo, se aconseja:
- No forzar la voz por encima del nivel de ruido ambiental. Controlar el
sonido de la voz en cualquier momento. Recordemos aquí el “efecto
Lombard”. La técnica correcta a utilizar para controlar volumen es colocar
la mano sobre el oído, acto que añade unos 6 decibelios a la percepción de
la voz.
- No forzar la voz cuando se padecen procesos patológicos en la faringe.
- Evitar el uso de la voz en estados de agotamiento físico y/o mental.
- Evitar los abusos extralaborales de la voz.
- Guardar reposo vocal ante una laringitis, comenzando a hablar en cuanto se
pueda.
- Aprender una técnica vocal adecuada.
- Acompañar la técnica vocal de un control emocional, intentando dominar
las situaciones sin un continuo y excesivo esfuerzo vocal.
- Aprender a manejar las pausas adecuadamente cuando se habla.
- Saber escuchar, además de hablar.
- Beber agua durante la exposición de la voz.
- Realizar ejercicios de “calentamiento” para los articuladores de la voz.
- Acudir al especialista cuando exista duda.
Lógicamente, también se realiza prevención primaria mediante la vacunación frente
a la gripe o las alergias, procesos ambos que favorecen los trastornos de la voz.
B. PREVENCIÓN SECUNDARIA tratan de evitar el agravamiento en quienes ya
padecen el trastorno. La enfermedad puede evolucionar por estadios
sucesivos:
- Primera fase donde predominan síntomas sensitivos, con especial atención
a la fatiga vocal, el esfuerzo al hablar, la sequedad bucal o el picor en la
“garganta”. Puede aparecer también ronquera intermitente.
- Segundo estadio con incremento de los síntomas sensitivos, estabilización y
aumento de la ronquera, carraspeo, alteración del tono, de la intensidad (a
partir de aquí podemos hablar de disfonía funcional propiamente dicha).
Pueden aparecer lesiones orgánicas secundarias en los pliegues vocales.
- Tercer estadio los síntomas sensitivos y los signos auditivo-visuales son muy
llamativos, con un gran disconfort vocal y lesiones orgánicas secundarias
muy organizadas. La adquisición de una buena técnica vocal, definida como
el conocimiento y la práctica de una correcta emisión vocal, sin esfuerzo y
continuo una vez automatizada, va a tener un papel profiláctico en el
primer estadio clínico. Debemos considerar que el trabajo vocal comprende
también actuar sobre el tono.
C. PREVENCIÓN TERCIARIA se solapan con aquellas de reeducación de la voz. El
uso correcto de la voz es en sí un aprendizaje que debe pasar por distintas
etapas, desde el conocimiento de la técnica vocal precisa hasta llegar al
empleo de la misma, primero conscientemente y luego automáticamente.
a) Controlar la relajación de diversas partes del cuerpo, es especial
hombros, tórax, cara y nuca.
b) Experimentar la sensación de apoyo que la respiración costodiafragmática-abdominal otorga a la voz, y el empleo de los músculos
abdominales.
c) Adquirir una articulación precisa de vocales y consonantes, que ayudarán
a que la emisión de la voz sea clara y concisa, manteniendo con
flexibilidad la movilidad de la mandíbula y la lengua.
d) Localizar la impostación adecuada de la voz utilizando los resonadores
faciales, consiguiendo así una proyección del sonido amplia y bien
timbrada.
Asimismo, comprende una educación postural y la realización de ciertos ejercicios.
Jean Igounet presentó en 1973 el método de reeducación cervical, utilizable en
foniatría. Consiste en movimientos de la cabeza y del cuello para movilizar de forma
pasiva los pliegues vocales y los aritenoides. Son cinco movimientos principales
ejecutados bien activamente por el paciente, bien mediante una manipulación del
terapeuta. Se realizan diariamente con el paciente sentado o de pie durante 20-40
minutos. Pueden hacerse en fonación. Los cinco movimientos son los siguientes:
- Hiperflexión de la cabeza y del cuello sobre el tórax, eventualmente con
abertura forzada de la boca (se deben excluir los pacientes con artrosis
cervical).
- Hiperextensión por contracción de los músculos de la nuca.
- Flexión lateral de la cadera a la derecha y la izquierda alternativamente.
- Movimiento de rotación, tocando con el mentón el hombro derecho y el
izquierdo alterna.
CONDUCTAS DESFAVORABLES:
1- Elimine el carraspeo, el choque fuerte y repetido de las cuerdas vocales da
lugar a su inflamación.
2- Controle los gritos, no hable fuerte pero tampoco susurre.
3- No respire por la boca, favorece la entrada de aire frío.
4- Si por su profesión tiene que hablar mucho, utilice la regla 60/10, tras 60
minutos hablando, 10 minutos de silencio.
5- No fume, el tabaco reseca la mucosa de la laringe.
6- Evite las cenas copiosas, éstas favorecen el reflujo del jugo gástrico hacía la
laringe lo que produce irritación de la zona y provoca edema.
7- No abuse de alimentos ricos en grasas, favorecen la sequedad de la boca.
8- Intente no hablar en ambientes muy ruidosos.
9- No tomo bebidas estimulantes como la cafeína, café o té porque son
irritantes, Las personas que consumen por encima de tres tazas (o botellas en
el caso de las bebidas de cola) son el doble de propensas a los trastornos de
voz.
10- El aire acondicionado y la calefacción muy alta resecan mucho el ambiente y
la mucosa de la garganta
CONDUCTAS FAVORABLES:
1- Cuando sienta la necesidad de carraspear, trague saliva o beba un pequeño
buche de agua.
2- Si en su lugar de trabajo o en casa tiene calefacción o aire acondicionado,
intente mantener humidificado el ambiente, coloque cacharros con agua
cerca de los aparatos de calefacción o de aire acondicionado.
3- Si toma bebidas irritantes, procure aumentar el consumo de agua para
compensar ese déficit.
4- Mantenga una postura corporal correcta: espalada, hombros y caderas bien
alineados son fundamentales para amplificar la voz y no forzar la garganta
5- Antes de gritar o forzar la voz en clase para poder controlar la situación,
busque otras alternativas como usar un silbato, silbidos, cambios de
entonación....
6- Duerma de siete a ocho horas, el descanso nocturno mejora su salud y
favorece le reposo vocal.
7- Si tiene problemas de garganta minimice el uso de la voz.
8- Busque momentos para la relajación sobre todo del los hombros, cuello,
laringe y cara.
9- Tome agua, con frecuencia, le ayudará a mantener las cuerdas vocales
hidratadas.
10- Si tiene atorada la nariz, haga lavados nasales mediante soluciones salinas, si
continua el problema acuda a su médico.
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