jueves, 14 de abril de 2016

LUGARES DE TRABAJO: CONDICIONES AMBIENTALES


Articulo 7 punto 1. del RD 486/97 establece:
“La exposición a las condiciones ambientales de los lugares de trabajo no deberá suponer un riesgo para la seguridad y salud de los trabajadores. A tal fin, dichas condiciones ambientales y, en particular, las condiciones termohigométricas de los lugares de trabajo deberán ajustarse a lo establecido en el anexo III”

Las condiciones termohigométricas:

1. La exposición a las condiciones ambientales de los lugares de trabajo no
debe suponer un riesgo para la seguridad y la salud de los trabajadores.

2. Asimismo, y en la medida de lo posible, las condiciones ambientales de
los lugares de trabajo no deben constituir una fuente de incomodidad o
molestia para los trabajadores. A tal efecto, deberán evitarse las
temperaturas y las humedades extremas, los cambios bruscos de
temperatura, las corrientes de aire molestas, los olores desagradables,
la irradiación excesiva y, en particular, la radiación solar a través de
ventanas, luces o tabiques acristalados.

3. En los locales de trabajo cerrados deberán cumplirse, en particular, las
siguientes condiciones:

a. La temperatura de los locales donde se realicen trabajos
sedentarios propios de oficinas o similares estará comprendida
entre 17 y 27º C.
La temperatura de los locales donde se realicen trabajos ligeros
estará comprendida entre 14 y 25 º.

b. La humedad relativa estará comprendida entre el 30 y el 70%,
excepto en los locales donde existan riesgos por electricidad
estática en los que el límite inferior será el 50%.

c. Los trabajadores o trabajadoras no deberán estar expuestos de
forma frecuente o continuada a corrientes de aire cuya velocidad
exceda los siguientes límites:
1. Trabajos en ambientes no calurosos: 0,25 m/s.
2. Trabajos sedentarios en ambientes calurosos: 0,5 m/s.
3. Trabajos no sedentarios en ambientes calurosos: 0,75 m/s.
Estos límites no se aplicarán a las corrientes de aire
expresamente utilizadas para evitar el estrés en exposiciones
intensas al calor, ni a las corrientes de aire acondicionado, para
las que el límite será de 0,25 m/s en el caso de trabajos
sedentarios y 0,35 m/s en los demás casos.

d. Sin perjuicio de lo dispuesto en relación a la ventilación de
determinados locales en el Real Decreto 1618/1980, de 4 de julio,
por el que se aprueba el Reglamento de calefacción, climatización
y agua caliente sanitaria, la renovación mínima del aire de los
locales de trabajo, será de 30 metros cúbicos de aire limpio por
hora y trabajador/a, en el caso de trabajos sedentarios en
ambientes no calurosos ni contaminados por humo de tabaco y
de 50 metros cúbicos, en los casos restantes, a fin de evitar el
ambiente viciado y los olores desagradables.
El sistema de ventilación empleado y, en particular, la distribución
de las entradas de aire limpio y salidas de aire viciado, deberán
asegurar una efectiva renovación del aire del local de trabajo.

4. A efectos de la aplicación de lo establecido en el apartado anterior
deberán tenerse en cuenta las limitaciones o condicionantes que puedan
imponer, en cada caso, las características particulares del propio lugar
de trabajo, de los procesos u operaciones que se desarrollen en él y del
clima de la zona en la que esté ubicado. En cualquier caso, el
aislamiento térmico de los locales cerrados debe adecuarse a las
condiciones climáticas propias del lugar.

5. En los lugares de trabajo al aire libre y en los locales de trabajo que, por
la actividad desarrollada, no puedan quedar cerrados, deberán tomarse
medidas para que los trabajadores puedan protegerse, en la medida de
lo posible, de las inclemencias del tiempo.

6. Las condiciones ambientales de los locales de descanso, de los locales
para el personal de guardia, de los servicios higiénicos, de los
comedores y de los locales de primeros auxilios deberán responder al
uso específico de estos locales y ajustarse, en todo caso, a lo dispuesto
en el apartado 3.

jueves, 7 de abril de 2016

LUGARES DE TRABAJO: ORDEN, LIMPIEZA Y MANTENIMIENTO


Un aspecto esencial y básico de cualquier actividad es mantener el orden y la limpieza de los lugares de trabajo para evitar los riesgos, un ambiente desordenado o sucio puede afectar a la salud e integridad física
de las personas.
Son muchos los riesgos derivados de la falta de orden y limpieza, los golpes y caídas sufridos como consecuencia de la existencia de suelos resbaladizos, materiales colocados fuera de su lugar que obstruyen el paso, materiales mal apilados que pueden caerse y provocar accidentes, y acumulación de desperdicios que pueden provocar un riesgo para la salud de las personas, en caso educativo (Profesorado, Alumnado y Personal de Administración y Servicios)

En el Anexo II del RD 486/97 se recoge:

1. Las zonas de paso, salidas y vías de circulación de los lugares de
trabajo y, en especial, las salidas y vías de circulación previstas para la
evacuación en casos de emergencia, deberán permanecer libres de
obstáculos de forma que sea posible utilizarlas sin dificultades en todo
momento.

2. Los lugares de trabajo, incluidos los locales de servicio, y sus
respectivos equipos e instalaciones, se limpiarán periódicamente y
siempre que sea necesario para mantenerlos en todo momento en
condiciones higiénicas adecuadas. A tal fin, las características de los
suelos, techos y paredes serán tales que permitan dicha limpieza y
mantenimiento.
Se eliminarán con rapidez los desperdicios, las manchas de grasa, los
residuos de sustancias peligrosas y demás productos residuales que
puedan originar accidentes o contaminar el ambiente de trabajo.

3. Las operaciones de limpieza no deberán constituir por sí mismas una
fuente de riesgo para los trabajadores o trabajadoras que las efectúen o
para terceros, realizándose a tal fin en los momentos, de la forma y con
los medios más adecuados.

4. Los lugares de trabajo y, en particular, sus instalaciones, deberán ser
objeto de un mantenimiento periódico, de forma que sus condiciones de
funcionamiento satisfagan siempre las especificaciones del proyecto,
subsanándose con rapidez las deficiencias que puedan afectar a la
seguridad y salud de los trabajadores y trabajadoras.

Si se utiliza una instalación de ventilación, deberá mantenerse en buen estado de funcionamiento y un sistema de control deberá indicar toda avería siempre que sea necesario para la salud de los trabajadores y
trabajadoras.
En el caso de las instalaciones de protección, el mantenimiento deberáincluir el control de su funcionamiento.
Gestionar correctamente los puntos anteriores, es también una tarea importante; para ello, es necesario facilitar la comunicación y la participación de las trabajadoras y trabajadores para mejorar las forma de realizar las cosas, fomentar la creación de nuevos hábitos de trabajo, ser rigurosos en su
implantación y responsabilizar a las personas que trabajan, con esto se consigue un aprovechamiento más racional del espacio y facilitan enormemente la adopción de ulteriores medidas preventivas. (ERGA Primaria
Trasversal Nº 2 /2002, Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en le Trabajo)

jueves, 31 de marzo de 2016

LUGARES DE TRABAJO: CONDICIONES DE TRABAJO

Los lugares de trabajo están regulados por el REAL DECRETO 486/1997, de 14 de abril, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo.
Esta norma es la transposición de la Normativa Europea de 30 de noviembre de 1989, Directiva 89/654/CEE.

Por otra parte el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT), en atribución a sus competencias ha elaborado un Guía Técnica de Evaluación y prevención de los riesgos relativos a la
utilización de lugares de trabajo.
El artículo 2. del RD 486/97, define los lugares de trabajo como las áreas del centro de trabajo, edificadas o no, en las que los trabajadores deban permanecer o a las que puedan acceder por razón de su trabajo. Se
consideran incluidos los servicios higiénicos y locales de descanso, los locales de primeros auxilios y los comedores. Asimismo las instalaciones de servicio o protección anejas a los lugares de trabajo se considerarán como parte integrante de los mismos.
Para el profesorado se debe considerar lugar de trabajo no sólo las aulas y laboratorios sino también los pasillos, el salón de actos, la biblioteca, el patio la sala de profesores, el comedor, el gimnasio, pistas deportivas, los servicios higiénicos, etc.

Es importante distinguir entre lugar de trabajo y puesto de trabajo. Los lugares de trabajo están destinados a albergar los puestos de trabajo.
Como establece la Guía Técnica del INSHT el Real Decreto 486/97 de 14 de abril, por el que se establecen las Disposiciones Mínimas de Seguridad y Salud en los lugares de Trabajo, no solo se aplica a instalaciones industriales, fábricas y comercios sino a otros como son las escuelas, hospitales, etc.
Entendemos por "Instalaciones de Servicio" los lugares tales como salas de calderas, salas de compresores, salas de maquinas de ascensores, etc.
En cuanto a "Instalaciones de Protección" se deberán entender por tales las destinadas a proteger contra algún tipo de riesgo, como por ejemplo, las instalaciones de protección contra incendios.
Los lugares de trabajo deben de cumplir unas disposiciones mínimas que se desarrollan en los correspondientes Anexos del RD 486/1997, estas son: condiciones constructivas, de orden y limpieza, mantenimiento, señalización, instalaciones de servicio o protección, condiciones ambientales,
iluminación, servicios higiénicos y locales de descanso, material y locales de primeros auxilios.
CONDICIONES GENERALES DE SEGURIDAD

Una adecuadas condiciones de salud y seguridad no son posibles si no se dispone de espacio suficiente para el normal desarrollo de las tareas educativas y la circulación de personas (Calera, Alfonso et al, 2002)
El articulo 4 del RD 486/97 establece:
1. El diseño y las características constructivas de los lugares de trabajo deberán ofrecer
seguridad frente a los riesgos de resbalones o caídas, choques o golpes contra objetos y
derrumbamientos o caídas de materiales sobre los trabajadores.
2. El diseño y las características constructivas de los lugares de trabajo deberán también
facilitar el control de las situaciones de emergencia, en especial en caso de incendio, y
posibilitar, cuando sea necesario, la rápida y segura evacuación de los trabajadores.
3. Los lugares de trabajo deberán cumplir, en particular, los requisitos mínimos de
seguridad indicados en el Anexo I.
Se debe dar particular importancia al mantenimiento de elementos tales
como escaleras, barandillas, elementos de sujeción, etc., que pueden ser
afectados por la acción climatológica.
ESPACIOS DE TRABAJO

En cuanto a los espacios de trabajo y zonas peligrosas deberán permitir que los trabajadores y trabajadoras realicen su trabajo sin riesgos para su seguridad y salud y en condiciones ergonómicas aceptables, siendo las condiciones mínimas las siguientes:
a) 3 metros de altura desde el piso hasta el techo. No obstante, en locales comerciales, de servicios, oficinas y despachos, la altura podrá reducirse a 2,5 metros.
b) 2 metros cuadrados de superficie libre por trabajador o trabajadora.
c) 10 metros cúbicos, no ocupados, por trabajador o trabajadora.

No obstante, el Real Decreto 1537/2003, de 5 de diciembre, por el que se establecen los requisitos mínimos de los centros que impartan enseñanzas escolares de régimen general (BOE 10-12-2003), en su articulo 4 recoge que los centros educativos deberán reunir las condiciones higiénicas, acústicas, de habitabilidad y de seguridad.
Para las enseñanzas artísticas se recoge en el Real Decreto 389/1992, de 15 de abril. (BOE nº 102 de 28-4-92)
También las zonas de los lugares de trabajo en las que exista riesgo de caída, de caída de objetos o de contacto o exposición a elementos agresivos, deberán estar claramente señalizadas.
Deben protegerse los lados abiertos de las escaleras y rampas de más de 60 centímetros de altura. Los lados cerrados tendrán un pasamanos, a una altura mínima de 90 centímetros, si la anchura de la
escalera es mayor de 1,2 metros; si es menor, pero ambos lados son cerrados, al menos uno de los dos llevará pasamanos. (RD 486/97, punto 3.2.c del anexo I-A)
Las barandillas serán de materiales rígidos, tendrán una altura mínima de 90 centímetros y dispondrán de una protección que impida el paso o deslizamiento por debajo de las mismas o la caída de objetos sobre
personas. (RD 486/97, punto 3.3 del anexo I-A)
Las estadísticas anuales de accidentalidad muestran que en torno a un 10% de los accidentes en jornada de trabajo con baja tuvieron como causa las caídas al mismo nivel. Estas caídas, en especial las que tienen
como causa el resbalamiento se deben, la mayoría de las veces, al tipo de construcción del suelo, a su coeficiente de fricción y a la suciedad depositada sobre él (líquidos, grasa, polvo, materiales, etc)

Las vías de circulación de los lugares de trabajo, tanto las situadas en el exterior de los edificios y locales como en el interior de los mismos, incluidas las puertas, pasillos, escaleras, escalas fijas, rampas y
muelles de carga, deberán poder utilizarse conforme a su uso previsto, de forma fácil y con total seguridad para los peatones o vehículos que circulen por ellas y para el personal que trabaje en sus proximidades. (RD 486/97, punto 5.1 del anexo I-A)
La anchura mínima de las puertas exteriores y de los pasillos será de 80 centímetros y 1 metro, respectivamente. (RD 486/97, punto 5.3 del anexo I-A)
Las puertas transparentes deberán tener una señalización a la altura de la vista. (RD 486/97, punto 6.1 del anexo I-A)
La señalización de puertas transparentes se deberá efectuar mediante elementos, si es preciso reflectantes, que resalten sobre el color de fondo y la luz ambiental existente. Dicha señalización deberá permanecer estable en el tiempo y ser resistente
RAMPAS, ESCALERAS FIJAS Y DE SERVICIO2
Los pavimentos de las rampas, escaleras y plataformas de trabajo serán de materiales no resbaladizos o dispondrán de elementos antideslizantes.
Las rampas tendrán una pendiente máxima del 12% cuando su longitud sea menor que 3 metros, del 10% cuando su longitud sea menor que 10 metros o del 8% en el resto de los casos.

Las escaleras tendrán una anchura mínima de 1 metro, excepto en las de servicio, que será de 55 centímetros.
Los peldaños de una escalera tendrán las mismas dimensiones.
Se prohiben las escaleras de caracol excepto si son de servicio.
Los escalones de las escaleras que no sean de servicio tendrán una huella comprendida entre 23 y 36 centímetros, y una contrahuella entre 13 y 20 centímetros. Los escalones de las escaleras de servicio tendrán una huella mínima de 15 centímetros y una contrahuella máxima de 25 centímetros.
VÍAS Y SALIDAS DE EVACUACIÓN.
Las vías y salidas de evacuación, así como las vías de circulación y las puertas que den acceso a ellas, se ajustarán a lo dispuesto en su normativa específica.
Ésta comprende el Real Decreto 314/2006, de 17 de marzo, por el que se aprueba el Código Técnico de la Edificación. BOE nº 74, de 28 de marzo. En el preámbulo se recoge el siguiente párrafo:
“Por un lado, la aprobación del Código Técnico de la Edificación supone la superación y modernización del vigente marco normativo de la edificación en España, regulado por el Real Decreto 1650/1977, de 10 de junio, sobre normativa de la edificación, que estableció las Normas Básicas de la
Edificación, como disposiciones de obligado cumplimiento en el proyecto y la ejecución de los edificios.”

En la disposición Transitoria Segunda del RD 314/2006 se establece el régimen de aplicación de la normativa anterior al Código Técnico de la Edificación. Estableciendo el punto 1. Que durante los seis
meses posteriores a la entrada en vigor de este Real Decreto se podrá seguir aplicando el Real Decreto 2177/1996, de 4 de octubre, por el que se aprueba la Norma Básica de la Edificación, NBE-CPI/96, Condiciones de Protección Contra Incendios en los Edificios.
Además se aplicarán, en su caso, las Ordenanzas Municipales de protección contra incendios en los municipios que las tengan.
De acuerdo con lo que establece la Disposición Derogatoria única del Real Decreto 486/1997, el artículo 24 y el capítulo VII de la Ordenanza

En todo caso, y a salvo de disposiciones específicas de la normativa citada, dichas vías y salidas deberán satisfacer las condiciones que se establecen en los siguientes puntos de este apartado. (RD 486/97, punto 10 del anexo I-A)
• Las vías y salidas de evacuación deberán permanecer expeditas y
desembocar lo más directamente posible en el exterior o en una zona de
seguridad.
• En caso de peligro, los trabajadores deberán poder evacuar todos los
lugares de trabajo rápidamente y en condiciones de máxima seguridad.
• El número, la distribución y las dimensiones de las vías y salidas de
evacuación dependerán del uso, de los equipos y de las dimensiones de los
lugares de trabajo, así como del número máximo de personas que puedan
estar presentes en los mismos.
• Las puertas de emergencia deberán abrirse hacia el exterior y no deberán
estar cerradas, de forma que cualquier persona que necesite utilizarlas en
caso de urgencia pueda abrirlas fácil e inmediatamente. Estarán prohibidas
las puertas específicamente de emergencia que sean correderas o
giratorias.
• Las puertas situadas en los recorridos de las vías de evacuación deberán
estar señalizadas de manera adecuada. Se deberán poder abrir en
cualquier momento desde el interior sin ayuda especial. Cuando los lugares
de trabajo estén ocupados, las puertas deberán poder abrirse.
• Las vías y salidas específicas de evacuación deberán señalizarse conforme
a lo establecido en el Real Decreto 485/1997, de 14 de abril, sobre
disposiciones mínimas de señalización de seguridad y salud en el trabajo.
Esta señalización deberá fijarse en los lugares adecuados y ser duradera.
• Las vías y salidas de evacuación, así como las vías de circulación que den
acceso a ellas, no deberán estar obstruidas por ningún objeto de manera
que puedan utilizarse sin trabas en cualquier momento. Las puertas de
emergencia no deberán cerrarse con llave.
• En caso de avería de la iluminación, las vías y salidas de evacuación que
requieran iluminación deberán estar equipadas con iluminación de
seguridad de suficiente intensidad.
CONDICIONES DE PROTECCIÓN CONTRA INCENDIOS.
En todo caso, y a salvo de disposiciones específicas de la normativa citada, dichos lugares deberán satisfacer las condiciones que se señalan en los siguientes puntos de este apartado. (RD 486/97, punto 11 del anexo I-A)
Según las dimensiones y el uso de los edificios, los equipos, las características físicas y químicas de las sustancias existentes, así como el número máximo de personas que puedan estar presentes, los lugares de
trabajo deberán estar equipados con dispositivos adecuados para combatir los incendios y, si fuere necesario, con detectores contra incendios y sistemas de alarma.


Los dispositivos no automáticos de lucha contra los incendios deberán ser de fácil acceso y manipulación. Dichos dispositivos deberánseñalizarse conforme a lo dispuesto en el Real Decreto 485/1997, de 14 de
abril, sobre disposiciones mínimas de señalización de seguridad y salud en el trabajo. Dicha señalización deberá fijarse en los lugares adecuados y ser duradera.
INSTALACIÓN ELÉCTRICA.
La instalación eléctrica de los lugares de trabajo deberá ajustarsea lo dispuesto en su normativa específica. Dichas instalaciones no deben entrañar riesgos de incendio o explosión. Los trabajadores deberán estar
debidamente protegidos contra los riesgos de accidente causados por contactos directos o indirectos.
La instalación eléctrica y los dispositivos de protección deberán tener en cuenta la tensión, los factores externos condicionantes y la competencia de las personas que tengan acceso a partes de la instalación.
MINUSVALIDOS.
Los lugares de trabajo y, en particular, las puertas, vías de circulación, escaleras, servicios higiénicos y puestos de trabajo utilizados u ocupados por trabajadores minusválidos o trabajadoras minusválidas
deberán estar acondicionados para que puedan utilizarlos.

jueves, 17 de diciembre de 2015

VARICES

La vena varicosa se caracteriza por su dilatación, alargamiento, tortuosidad, pérdida de elasticidad, engrosamiento de la íntima y atrofia de las válvulas. Existen varices tantoexternas como internas. Aquí nos vamos a referir exclusivamente a las externas.

Las causas que las provocan pueden ser tanto congénitas como adquiridas, ydentro de este último caso, puede destacarse la bipedestación, que es una postura enel trabajo, a la que muchos y muchas docentes están sometidos durante su jornadalaboral y que constituye factor de riesgo (Consejo Escolar del Estado).
También puedeestar relacionado con la manipulación de cargas (Llorens, 2002).En los datos aportados por el Estudio Exploratorio sobre Condiciones de Trabajo ySalud Docente (Robalino y Körner, 2005) el perfil patológico de los y las docentes,construido sobre un trabajo de campo realizado en tres talleres, y aplicado medianteencuestas individuales, a 243 maestros y maestras, y entrevistas a 6 directores ydirectoras, muestran un padecimiento de varices del 37,4%

Tipos de varices:

Pequeñas (varicosidades) Medianas Grandes
Suelen ser un problema estéticoaunque en determinadasocasiones pueden producirsensación de pesadez y cansancio de piernas.
Normalmente con la edad, suelenproducir flebitis superficiales dolorosas, o pequeñas varicorragias
(sangrado de una vena). Su tratamiento es obligatorio ya queverdaderamente afectan a la salud.
Pueden producir dolor, úlceras,oclusiones de las venas portrombosis (tromboflebitis), etc.
Tabla elaborada a partir de los datos recogidos de www.todovarices.comAparte de la predisposición genética, el principal factor de riesgo es labipedestación prolongada, situación características de ciertas profesiones: policías locales, hostelería, docentes, etc
En el caso de las mujeres embarazadas la aparición de varices se puede deber a cambios hormonales o a factores predisponentes. Éstas se ven agravadas cuando el trabajo se desempeña de pie se produce una sobrecarga en las válvulas venosas por elaumento de la presión intraabdominal que dificulta el retorno venoso. Del mismo modoocurre cuando de permanece largo rato en posición sentada por compresión venosa en la región suprapoplítea (Nogareda y Nogareda)


Síntomas
El personal que padece de varices puede presentar los siguientes síntomas:
- Sensación de cansancio en las piernas
- Dolor de piernas.
- Hormigueo.
- Calambres.
- Hinchazón de pies y tobillos.
- Pesadez.
- Arañas vasculares.
- Úlceras varicosas.


Medidas preventivas
Las medidas generales que preconizan una vida sana (dieta adecuada, ejercicio regular y controlado, etc) son beneficiosas también para prevenir las varices. Además de otras específicas como evitar una bipedestación prolongada, alternando la posición de trabajo. Por tanto:
- Controle el exceso de peso con una alimentación equilibrada en la que predominen las verduras, frutas, yogur, pan integral y evite el estreñimiento. Debe evitar el consumo de alcohol y tabaco.




- Lleve ropa holguera, para ello deberá evitar el uso de vestimenta ceñida yligaduras en la mitad inferior del cuerpo, tales como fajas, ligas, cinturones e incluso zapatos.


- Evitar tomar anticonceptivos orales (a valorar por su médico de cabecera y ginecólogo).
- Realice duchas frías en las piernas, en sentido ascendente.
- Evite estar largo tiempo de pie sin moverse o sentado. Si es ineludible se recomienda hacer cortos y frecuentes paseos, así como unos ejercicios sencillos como:

A) Flexionar frecuentemente los tobillos. También puede servir, tumbado boca arriba con las piernas elevadas, hacer ejercicios de pedaleo.
B) Estando de pie, ponerse de puntillas o de talones 10 veces, repetir cada10 minutos.
C) Siempre que podamos estirar las piernas, elevándolas manteniendo los pies por encima de la altura del corazón.
D) Realice masajes, con la pierna elevada, del tobillo a la rodilla.

- Evite temperaturas ambientales elevadas ya que estas producen una dilatación de las venas favoreciendo la aparición de varices. Es recomendable alejarse de fuentes de calor directo así como de largas horas bajo el sol. Evite por tanto la exposición directa a braseros, radiadores, etc hacia la zona afectada, en épocas de frío.
- Procure dormir con las piernas en posición elevada.
- Hay que evitar el sedentarismo para ello es recomendable desplazamientos cortos andando y subir las escaleras a pie. Por tanto se recomienda el deporte ya que los ejercicios aeróbicos que mejoran la circulación sanguínea y la respiración.


- Caminar
- Carrera suave (jogging), los ejercicios aeróbicos permiten mejorar la circulación sanguínea y la respiración.
- Natación se encuentra entre los deportes de mayor efecto cardiorrespiratorio donde intervienen todos los músculos.
- Bicicleta.
- Trate de realizar pequeños “ordeñeos” de los músculos de la pantorrilla, contrayéndolos periódicamente mientras permanece de pie.
- Las medias elásticas como protección y sostén son útiles previa consulta a su médico de cabecera. Éstas pueden aliviarle y favorecer el masaje de las piernas y el retorno de la sangre.
- No utilizar el tacón alto y descalzarse cuando esté en casa. En la playa es recomendable ir descalzado. Hay que evitar los golpes, el rascado o erosiones derivadas del uso de calzado defectuoso.
- Acuda al médico sin nota síntomas o situaciones anómalas (frialdad en los miembros, sensación de “hormigueo”, cambios de color en la piel, aparición de heridas, etc.)

martes, 13 de octubre de 2015

TRASTORNOS MUSCULOESQUELÉTICOS

Los trastornos musculoesqueléticos (TME) derivados del trabajo afectan a gran
número de profesorado de los distintos sectores de la actividad económica.
Entre las causas físicas de los trastornos musculoesqueléticos cabe citar: los
movimientos manuales, la manipulación de cargas, las malas posturas y los
movimientos forzados, los movimientos muy repetitivos, los movimientos manuales
enérgicos, la presión mecánica directa sobre los tejidos corporales, las vibraciones o
los entornos de trabajo fríos.


Entre las causas relacionadas con la organización del trabajo cabe destacar: el ritmo
de trabajo, el trabajo repetitivo, los horarios de trabajo, los sistemas de retribución,
el trabajo monótono y algunos factores de tipo psicosocial.

PREVENCIÓN
- Todo lo que se mire con frecuencia debe estar enfrente de nosotros y
por debajo de los ojos.
- Iluminar adecuadamente la zona de trabajo, evitando reflejos y sombras
molestas.
- Procurar no manipular manualmente cargas pesadas, mecanizando o
automatizando las operaciones, o empleando ayudas mecánicas.
- Disminuir el peso de los objetos manipulados, evitando levantarlos por
encima de los hombros o bajarlos por debajo de las rodillas.
- Evitar inclinar mucho el tronco adelante y, en especial, girarlo o echarlo
hacia atrás sin apoyarlo en un respaldo.
- Reducir la intensidad del trabajo físico pesado, introduciendo pausas
muy frecuentes, o alternándolo con actividades más ligeras que no
fuercen la espalda.
- Realizar pequeñas interrupciones del trabajo (de uno o dos minutos)
cada pocos minutos.
- Alargar los ciclos de trabajo muy cortos, por ejemplo, ampliando el
número de tareas a realizar.
- Evitar el trabajo repetitivo, alternando tareas diferentes durante la
jornada.
- Todo lo que se manipule con frecuencia debe estar situado por delante y
cerca del cuerpo.
- Reducir la fuerza hecha con los brazos o las manos.
- Mantener apoyados los antebrazos, cuando la tarea lo permita.
- Reducir la fuerza hecha con las manos y con los dedos.
- Agarrar los objetos con todos los dedos flexionados.
- Evitar trabajar con el codo completamente extendido o doblado.
- No emplear la mano para golpear los objetos (como un martillo).
- Evitar sujetar objetos con superficies resbaladizas: cambiarlas, emplear
dispositivos que faciliten el agarre o usar guantes apropiados.
- Evitar el contacto de la mano con superficies muy frías.
- Evitar la transmisión de vibraciones de las herramientas a la mano
(utilizando los guantes apropiados, por ejemplo).
- Realizar pequeñas interrupciones del trabajo (de uno o dos minutos)
cada pocos minutos.
- Alargar los ciclos de trabajo muy cortos, por ejemplo, ampliando el
número de tareas a realizar.
- Evitar el trabajo repetitivo, alternando tareas diferentes durante la jornada.


martes, 6 de octubre de 2015

RIESGOS PSICOSOCIALES Y ESTRÉS

Los factores psicosociales son aquellas características de la organización del trabajo
que afectan la salud de las personas a través de mecanismos psicofisiológicos
también llamados estrés. Es posible definir el estrés como una respuesta del
organismo ante demandas internas o externas que, en principio, resultan
amenazantes, consistiendo básicamente en la movilización de recursos fisiológicos y
psicológicos para poder afrontar tales demandas.

Un determinado grado de estrés estimula el organismo y permite que éste alcance su
objetivo, volviendo a la normalidad cuando el estímulo ha cesado. Cuando se
mantiene la presión y se entra en el estado de resistencia, las personas empiezan a
tener una sensación de disconfort (tensión muscular, palpitaciones, etc.). Si continúa
el estresor, se llega al estado de agotamiento con posibles alteraciones funcionales y
orgánicas: son las llamadas enfermedades de adaptación. Estos síntomas son
percibidos como negativos por las personas y producen preocupación; a su vez, esta
preocupación agrava los síntomas y así llega a originarse un círculo vicioso.

La situación de desajuste o desequilibrio, mantenida en el tiempo, produce una serie
de consecuencias en el individuo que afectan a los tres aspectos de su salud: físicas,
psíquicas y sociolaborales.

Las causas desencadenantes están ligadas específicamente a la actividad laboral
desarrollada, son muy diversas y tienen un efecto acumulativo:
- Falta de colaboración de las familias.
- Escasez de recursos materiales, espaciales, y personales.
- Diversidad de necesidades educativas.
- Escasa promoción del profesorado.
- Problemas de disciplina del alumnado.
- Innovaciones educativas sin formación previa.
- Sentirse mal pagado y sobrepasado por el trabajo.
- Carencia de competencias en la gestión del trabajo.
- Sin capacidad de decisión.
- Falta de motivación y de interés.
- Conflictos entre compañeros.
- Falta de reconocimiento social.
- Implantación de las nuevas tecnologías.

MEDIDAS PREVENTIVAS:
- Mediante una formación inicial o permanente relativas a problemas
reales pero sin que represente una sobrecarga para el docente.
- Dotar a los centro de autonomía para tratar al alumnado en su contexto
social propio.
- Fomentar el trabajo en equipo para solventar los problemas más
acuciantes y difíciles de resolver.
- Asegurarse que el volumen de trabajo coordine con las habilidades y los
recursos de los trabajadores y trabajadoras.
- Diseñar los trabajos para proveer significado, estímulo y oportunidades
para que los trabajadores y trabajadoras usen sus habilidades.
- Mejorar las comunicaciones.
- Relajación y control de la respiración.
- Habilidades de comunicación y técnicas asertivas.
- Reestructuración cognitiva. Inoculación del estrés y autoinstrucciones.
- Solución de conflictos y toma de decisiones.

martes, 29 de septiembre de 2015

ALTERACIONES DE LA VOZ

Entendemos por “profesional de la voz”, cualquier individuo que utilice la voz como
herramienta y medio principal de su desempeño laboral (cantantes, actores,
locutores, oradores, vendedores,…) Pero es en los docentes donde debemos
enfatizar, puesto que el uso constante que necesitan de la voz hace necesaria una
preparación vocal, aprendizaje de estilo, ajuste ambiental y técnicas de prevención
(y rehabilitación en su caso).


ASPECTOS PREVENTIVOS:
La prevención comienza con el conocimiento del propio cuerpo tanto en condiciones
normales como patológicas. Las medidas de prevención deben adaptarse a cada
individuo. Tengamos en cuenta que, además de las diferencias existentes, en virtud
de la llamada susceptibilidad individual, el grado de riesgo varía según factores
como: el sexo, la edad, los años de experiencia docente, el nivel de enseñanza a
que pertenece e incluso la asignatura o especialidad que imparte. En este sentido,
presentan un mayor riesgo el profesorado de música, idiomas y educación física.

Al hablar de prevención podemos distinguir entre:

A. PREVENCIÓN PRIMARIA de la voz profesional incluye medidas en torno al
ambiente, a la persona y a la voz, además de otras con carácter organizativo.
Es para aquellos que no padecen trastorno de la voz alguno, pero que tienen
factores de riesgo.
En torno al medio ambiente:
- Evitar los ambientes cargados de humo, puesto que irritan y producen
sequedad en la mucosa.
- Observar los cambios climatológicos y estudiar el comportamiento del
órgano respiratorio ante tales cambios.
- Controlar los ambientes con aire acondicionado o con exceso de
calefacción.
- Humidificar el ambiente cuando haya calefacción, colocando un
recipiente de agua sobre el radiador.
- Cuidar las emanaciones de olores fuertes, productos de limpieza,
pinturas, etc
- Mejorar la acústica de los espacios cerrados en los centros de nueva
creación.
- Controlar y reducir el ruido ambiental en la medida de lo posible.
Atendiendo a la persona:
- No fumar. El tabaco es un agente nocivo para la mucosa de la laringe,
irritándola de tal forma que los pliegues vocales pierden movilidad, al
estar inflamada.
- No abusar de las bebidas alcohólicas, sobre todo antes de utilizar
intensamente la voz.
- Evitar los picantes en la alimentación
- Evitar las comidas copiosas si tras ella se va a hacer un uso profesional
de la voz. Realizar una alimentación equilibrada, que contenga
vitaminas A, B, E, D y C.
- No tomar bebidas excesivamente frías ni calientes. Habituarse a
bebidas naturales y templadas.
- Evitar los caramelos de menta. Son preferibles los cítricos o de
malvavisco.
- Hidratarse adecuadamente: beber agua con frecuencia.
- Mantener la cabeza y los pies secos para evitar los enfriamientos.
- Mantener un ritmo regular de sueño.
- No girar el cuello al hablar mientras se escribe en la pizarra.
- Pedir la colaboración de alumnado y de los compañeros de trabajo.
- Atender a los “signos y síntomas de alarma”.
En general la experiencia dicta que los docentes no atienden a los síntomas de
alarma (cansancio de la voz al finalizar la semana, cambios en el tono de voz,
sensación de quemazón, carraspeo) y que no dan importancia a infecciones que,
como la faringitis han aparecido con posibles alteraciones orgánicas. Aunque resulte
baladí, el profesional debe acudir al especialista ante un signo anómalo (ronquera
que no desaparece, afonía persistente, etc).



Las recomendaciones en torno a la voz se basan en contrarrestar el círculo vicioso
del sobreesfuerzo vocal, los factores desencadenantes y los factores favorecedores,
mencionados en el apartado de fisiopatología. De este modo, se aconseja:
- No forzar la voz por encima del nivel de ruido ambiental. Controlar el
sonido de la voz en cualquier momento. Recordemos aquí el “efecto
Lombard”. La técnica correcta a utilizar para controlar volumen es colocar
la mano sobre el oído, acto que añade unos 6 decibelios a la percepción de
la voz.
- No forzar la voz cuando se padecen procesos patológicos en la faringe.
- Evitar el uso de la voz en estados de agotamiento físico y/o mental.
- Evitar los abusos extralaborales de la voz.
- Guardar reposo vocal ante una laringitis, comenzando a hablar en cuanto se
pueda.
- Aprender una técnica vocal adecuada.
- Acompañar la técnica vocal de un control emocional, intentando dominar
las situaciones sin un continuo y excesivo esfuerzo vocal.
- Aprender a manejar las pausas adecuadamente cuando se habla.
- Saber escuchar, además de hablar.
- Beber agua durante la exposición de la voz.
- Realizar ejercicios de “calentamiento” para los articuladores de la voz.
- Acudir al especialista cuando exista duda.
Lógicamente, también se realiza prevención primaria mediante la vacunación frente
a la gripe o las alergias, procesos ambos que favorecen los trastornos de la voz.

B. PREVENCIÓN SECUNDARIA tratan de evitar el agravamiento en quienes ya
padecen el trastorno. La enfermedad puede evolucionar por estadios
sucesivos:
- Primera fase donde predominan síntomas sensitivos, con especial atención
a la fatiga vocal, el esfuerzo al hablar, la sequedad bucal o el picor en la
“garganta”. Puede aparecer también ronquera intermitente.
- Segundo estadio con incremento de los síntomas sensitivos, estabilización y
aumento de la ronquera, carraspeo, alteración del tono, de la intensidad (a
partir de aquí podemos hablar de disfonía funcional propiamente dicha).
Pueden aparecer lesiones orgánicas secundarias en los pliegues vocales.
- Tercer estadio los síntomas sensitivos y los signos auditivo-visuales son muy
llamativos, con un gran disconfort vocal y lesiones orgánicas secundarias
muy organizadas. La adquisición de una buena técnica vocal, definida como
el conocimiento y la práctica de una correcta emisión vocal, sin esfuerzo y
continuo una vez automatizada, va a tener un papel profiláctico en el
primer estadio clínico. Debemos considerar que el trabajo vocal comprende
también actuar sobre el tono.



C. PREVENCIÓN TERCIARIA se solapan con aquellas de reeducación de la voz. El
uso correcto de la voz es en sí un aprendizaje que debe pasar por distintas
etapas, desde el conocimiento de la técnica vocal precisa hasta llegar al
empleo de la misma, primero conscientemente y luego automáticamente.
a) Controlar la relajación de diversas partes del cuerpo, es especial
hombros, tórax, cara y nuca.
b) Experimentar la sensación de apoyo que la respiración costodiafragmática-abdominal otorga a la voz, y el empleo de los músculos
abdominales.
c) Adquirir una articulación precisa de vocales y consonantes, que ayudarán
a que la emisión de la voz sea clara y concisa, manteniendo con
flexibilidad la movilidad de la mandíbula y la lengua.
d) Localizar la impostación adecuada de la voz utilizando los resonadores
faciales, consiguiendo así una proyección del sonido amplia y bien
timbrada.
Asimismo, comprende una educación postural y la realización de ciertos ejercicios.
Jean Igounet presentó en 1973 el método de reeducación cervical, utilizable en
foniatría. Consiste en movimientos de la cabeza y del cuello para movilizar de forma
pasiva los pliegues vocales y los aritenoides. Son cinco movimientos principales
ejecutados bien activamente por el paciente, bien mediante una manipulación del
terapeuta. Se realizan diariamente con el paciente sentado o de pie durante 20-40
minutos. Pueden hacerse en fonación. Los cinco movimientos son los siguientes:
- Hiperflexión de la cabeza y del cuello sobre el tórax, eventualmente con
abertura forzada de la boca (se deben excluir los pacientes con artrosis
cervical).
- Hiperextensión por contracción de los músculos de la nuca.
- Flexión lateral de la cadera a la derecha y la izquierda alternativamente.
- Movimiento de rotación, tocando con el mentón el hombro derecho y el
izquierdo alterna.

CONDUCTAS DESFAVORABLES:
1- Elimine el carraspeo, el choque fuerte y repetido de las cuerdas vocales da
lugar a su inflamación.
2- Controle los gritos, no hable fuerte pero tampoco susurre.
3- No respire por la boca, favorece la entrada de aire frío.
4- Si por su profesión tiene que hablar mucho, utilice la regla 60/10, tras 60
minutos hablando, 10 minutos de silencio.
5- No fume, el tabaco reseca la mucosa de la laringe.
6- Evite las cenas copiosas, éstas favorecen el reflujo del jugo gástrico hacía la
laringe lo que produce irritación de la zona y provoca edema.
7- No abuse de alimentos ricos en grasas, favorecen la sequedad de la boca.
8- Intente no hablar en ambientes muy ruidosos.
9- No tomo bebidas estimulantes como la cafeína, café o té porque son
irritantes, Las personas que consumen por encima de tres tazas (o botellas en
el caso de las bebidas de cola) son el doble de propensas a los trastornos de
voz.
10- El aire acondicionado y la calefacción muy alta resecan mucho el ambiente y
la mucosa de la garganta

CONDUCTAS FAVORABLES:
1- Cuando sienta la necesidad de carraspear, trague saliva o beba un pequeño
buche de agua.
2- Si en su lugar de trabajo o en casa tiene calefacción o aire acondicionado,
intente mantener humidificado el ambiente, coloque cacharros con agua
cerca de los aparatos de calefacción o de aire acondicionado.
3- Si toma bebidas irritantes, procure aumentar el consumo de agua para
compensar ese déficit.
4- Mantenga una postura corporal correcta: espalada, hombros y caderas bien
alineados son fundamentales para amplificar la voz y no forzar la garganta
5- Antes de gritar o forzar la voz en clase para poder controlar la situación,
busque otras alternativas como usar un silbato, silbidos, cambios de
entonación....
6- Duerma de siete a ocho horas, el descanso nocturno mejora su salud y
favorece le reposo vocal.
7- Si tiene problemas de garganta minimice el uso de la voz.
8- Busque momentos para la relajación sobre todo del los hombros, cuello,
laringe y cara.
9- Tome agua, con frecuencia, le ayudará a mantener las cuerdas vocales
hidratadas.
10- Si tiene atorada la nariz, haga lavados nasales mediante soluciones salinas, si
continua el problema acuda a su médico.