Los trastornos musculoesqueléticos (TME) derivados del trabajo afectan a gran
número de profesorado de los distintos sectores de la actividad económica.
Entre las causas físicas de los trastornos musculoesqueléticos cabe citar: los
movimientos manuales, la manipulación de cargas, las malas posturas y los
movimientos forzados, los movimientos muy repetitivos, los movimientos manuales
enérgicos, la presión mecánica directa sobre los tejidos corporales, las vibraciones o
los entornos de trabajo fríos.
Entre las causas relacionadas con la organización del trabajo cabe destacar: el ritmo
de trabajo, el trabajo repetitivo, los horarios de trabajo, los sistemas de retribución,
el trabajo monótono y algunos factores de tipo psicosocial.
PREVENCIÓN
- Todo lo que se mire con frecuencia debe estar enfrente de nosotros y
por debajo de los ojos.
- Iluminar adecuadamente la zona de trabajo, evitando reflejos y sombras
molestas.
- Procurar no manipular manualmente cargas pesadas, mecanizando o
automatizando las operaciones, o empleando ayudas mecánicas.
- Disminuir el peso de los objetos manipulados, evitando levantarlos por
encima de los hombros o bajarlos por debajo de las rodillas.
- Evitar inclinar mucho el tronco adelante y, en especial, girarlo o echarlo
hacia atrás sin apoyarlo en un respaldo.
- Reducir la intensidad del trabajo físico pesado, introduciendo pausas
muy frecuentes, o alternándolo con actividades más ligeras que no
fuercen la espalda.
- Realizar pequeñas interrupciones del trabajo (de uno o dos minutos)
cada pocos minutos.
- Alargar los ciclos de trabajo muy cortos, por ejemplo, ampliando el
número de tareas a realizar.
- Evitar el trabajo repetitivo, alternando tareas diferentes durante la
jornada.
- Todo lo que se manipule con frecuencia debe estar situado por delante y
cerca del cuerpo.
- Reducir la fuerza hecha con los brazos o las manos.
- Mantener apoyados los antebrazos, cuando la tarea lo permita.
- Reducir la fuerza hecha con las manos y con los dedos.
- Agarrar los objetos con todos los dedos flexionados.
- Evitar trabajar con el codo completamente extendido o doblado.
- No emplear la mano para golpear los objetos (como un martillo).
- Evitar sujetar objetos con superficies resbaladizas: cambiarlas, emplear
dispositivos que faciliten el agarre o usar guantes apropiados.
- Evitar el contacto de la mano con superficies muy frías.
- Evitar la transmisión de vibraciones de las herramientas a la mano
(utilizando los guantes apropiados, por ejemplo).
- Realizar pequeñas interrupciones del trabajo (de uno o dos minutos)
cada pocos minutos.
- Alargar los ciclos de trabajo muy cortos, por ejemplo, ampliando el
número de tareas a realizar.
- Evitar el trabajo repetitivo, alternando tareas diferentes durante la jornada.
martes, 13 de octubre de 2015
martes, 6 de octubre de 2015
RIESGOS PSICOSOCIALES Y ESTRÉS
Los factores psicosociales son aquellas características de la organización del trabajo
que afectan la salud de las personas a través de mecanismos psicofisiológicos
también llamados estrés. Es posible definir el estrés como una respuesta del
organismo ante demandas internas o externas que, en principio, resultan
amenazantes, consistiendo básicamente en la movilización de recursos fisiológicos y
psicológicos para poder afrontar tales demandas.
Un determinado grado de estrés estimula el organismo y permite que éste alcance su
objetivo, volviendo a la normalidad cuando el estímulo ha cesado. Cuando se
mantiene la presión y se entra en el estado de resistencia, las personas empiezan a
tener una sensación de disconfort (tensión muscular, palpitaciones, etc.). Si continúa
el estresor, se llega al estado de agotamiento con posibles alteraciones funcionales y
orgánicas: son las llamadas enfermedades de adaptación. Estos síntomas son
percibidos como negativos por las personas y producen preocupación; a su vez, esta
preocupación agrava los síntomas y así llega a originarse un círculo vicioso.
La situación de desajuste o desequilibrio, mantenida en el tiempo, produce una serie
de consecuencias en el individuo que afectan a los tres aspectos de su salud: físicas,
psíquicas y sociolaborales.
Las causas desencadenantes están ligadas específicamente a la actividad laboral
desarrollada, son muy diversas y tienen un efecto acumulativo:
- Falta de colaboración de las familias.
- Escasez de recursos materiales, espaciales, y personales.
- Diversidad de necesidades educativas.
- Escasa promoción del profesorado.
- Problemas de disciplina del alumnado.
- Innovaciones educativas sin formación previa.
- Sentirse mal pagado y sobrepasado por el trabajo.
- Carencia de competencias en la gestión del trabajo.
- Sin capacidad de decisión.
- Falta de motivación y de interés.
- Conflictos entre compañeros.
- Falta de reconocimiento social.
- Implantación de las nuevas tecnologías.
MEDIDAS PREVENTIVAS:
- Mediante una formación inicial o permanente relativas a problemas
reales pero sin que represente una sobrecarga para el docente.
- Dotar a los centro de autonomía para tratar al alumnado en su contexto
social propio.
- Fomentar el trabajo en equipo para solventar los problemas más
acuciantes y difíciles de resolver.
- Asegurarse que el volumen de trabajo coordine con las habilidades y los
recursos de los trabajadores y trabajadoras.
- Diseñar los trabajos para proveer significado, estímulo y oportunidades
para que los trabajadores y trabajadoras usen sus habilidades.
- Mejorar las comunicaciones.
- Relajación y control de la respiración.
- Habilidades de comunicación y técnicas asertivas.
- Reestructuración cognitiva. Inoculación del estrés y autoinstrucciones.
- Solución de conflictos y toma de decisiones.
que afectan la salud de las personas a través de mecanismos psicofisiológicos
también llamados estrés. Es posible definir el estrés como una respuesta del
organismo ante demandas internas o externas que, en principio, resultan
amenazantes, consistiendo básicamente en la movilización de recursos fisiológicos y
psicológicos para poder afrontar tales demandas.
Un determinado grado de estrés estimula el organismo y permite que éste alcance su
objetivo, volviendo a la normalidad cuando el estímulo ha cesado. Cuando se
mantiene la presión y se entra en el estado de resistencia, las personas empiezan a
tener una sensación de disconfort (tensión muscular, palpitaciones, etc.). Si continúa
el estresor, se llega al estado de agotamiento con posibles alteraciones funcionales y
orgánicas: son las llamadas enfermedades de adaptación. Estos síntomas son
percibidos como negativos por las personas y producen preocupación; a su vez, esta
preocupación agrava los síntomas y así llega a originarse un círculo vicioso.
La situación de desajuste o desequilibrio, mantenida en el tiempo, produce una serie
de consecuencias en el individuo que afectan a los tres aspectos de su salud: físicas,
psíquicas y sociolaborales.
Las causas desencadenantes están ligadas específicamente a la actividad laboral
desarrollada, son muy diversas y tienen un efecto acumulativo:
- Falta de colaboración de las familias.
- Escasez de recursos materiales, espaciales, y personales.
- Diversidad de necesidades educativas.
- Escasa promoción del profesorado.
- Problemas de disciplina del alumnado.
- Innovaciones educativas sin formación previa.
- Sentirse mal pagado y sobrepasado por el trabajo.
- Carencia de competencias en la gestión del trabajo.
- Sin capacidad de decisión.
- Falta de motivación y de interés.
- Conflictos entre compañeros.
- Falta de reconocimiento social.
- Implantación de las nuevas tecnologías.
MEDIDAS PREVENTIVAS:
- Mediante una formación inicial o permanente relativas a problemas
reales pero sin que represente una sobrecarga para el docente.
- Dotar a los centro de autonomía para tratar al alumnado en su contexto
social propio.
- Fomentar el trabajo en equipo para solventar los problemas más
acuciantes y difíciles de resolver.
- Asegurarse que el volumen de trabajo coordine con las habilidades y los
recursos de los trabajadores y trabajadoras.
- Diseñar los trabajos para proveer significado, estímulo y oportunidades
para que los trabajadores y trabajadoras usen sus habilidades.
- Mejorar las comunicaciones.
- Relajación y control de la respiración.
- Habilidades de comunicación y técnicas asertivas.
- Reestructuración cognitiva. Inoculación del estrés y autoinstrucciones.
- Solución de conflictos y toma de decisiones.
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